La Comisión de Adultos Mayores, presidida por Clementa Alegre, organizó el acto denominado Reseña histórico-musical de la Guerra del Chaco, a cargo de la Embajada Artística del Ministerio de Defensa Nacional.
Alegre, luego de dar la bienvenida a los presentes, justificó la ausencia del presidente de nuestra institución y presidente de la Comisión de Adultos Mayores, Eduardo María Livieres Guggiari, por razones de fuerza mayor.
Posteriormente, señaló que la Dirección del Museo Militar del Ministerio de Defensa Nacional tiene como objetivo promover y difundir la historia militar, cultural y artística, así como la investigación bibliográfica a través de la valorización de los objetos, como custodio del acervo histórico y cultural. “Forma parte de esta dependencia, la Oficina de Promoción Cultural, integrada por más de 25 artistas, tanto servidores públicos como personal militar de las Fuerzas Armadas; tiene como encargado de la banda militar al maestro y suboficial César Sánchez. El director del Museo Militar, el teniente coronel DECM, Jesús Viveros, viene realizando en forma conjunta, con la Embajada Artística, diversas presentaciones, donde relata la historia del Paraguay de una forma diferente, amena y divertida”.
Indicó que grandes personalidades de nuestra cultura nacional fueron integrantes de dicha Embajada, como Carlitos Vera, Juan Cancio Barreto, José Olitte, Cachito y Nizugan, Tina Grance, Los Ojeda y otros. “Integrar este elenco es un honor y un orgullo nacional. Ellos nos presentan la reseña histórico-musical de la Guerra del Chaco”, concluyó Clementa Alegre.
A continuación, dio paso al teniente coronel DCEM, Jesús Viveros, quien saludó a los presentes y evidenció su contento por estar “en uno de los clubes más prestigiosos de nuestra República”.
Sin más dilación, significó que una guerra es una tragedia. “Nuestro país tuvo que enfrentar en dos oportunidades, en la de la Triple Alianza y en la del Chaco. Una guerra no comienza de la noche a la mañana, tiene un antecedente previo y una crisis que va en aumento, que termina en la paz o en un enfrentamiento bélico. Y así ocurrió con Bolivia, país que, ya en 1852, empezó a mostrar interés sobre el Chaco. Los bolivianos ingresaron en nuestro territorio a partir del año 1905, aproximadamente, a pesar de los cuatro tratados firmados hasta 1907, fundando fortines a lo largo del río Pilcomayo. En ese contexto, un 25 de febrero de 1927, ocurre el primer incidente sangriento, el del Fortín Sorpresa, donde muere el teniente de Infantería, Adolfo Rojas Silva, hijo del presidente de la República del Paraguay, Liberato Rojas. A raíz de ello, el famoso poeta y compositor Emiliano Rivarola Fernández, amigo del teniente Rojas Silva, ante la inacción de las autoridades y como manifestación de protesta, compone la canción que en una de sus estrofas dice: ‘Jaku’éke Paraguái oguahëmako la hora / jahamívo jaheka Rojas Silva retekue / ñavengáne katuete umi cobarde ojapóva / anichéne guaikuru opuka ñande rehe’”.